INFIEL
CAPÍTULO 9: EL COLOR DE LA SANGRE
MIAMI,
FLORIDA
INT. / MANSIÓN
MONTALBÁN, DORMITORIO / DÍA
Blanca se
mira al espejo mientras se pinta los labios cuando a su mente vienen recuerdos
de la agresión sufrida la noche anterior. Blanca recuerda el grito del agresor
cuando le echó el espray en los ojos.
Blanca: ¡Era
una mujer!!!! ¡No puede ser lo que estoy pensando!!! ¡Oh Dios míooo!!!
(Horrorizada)
En ese
momento Faustina toca a la puerta y entra en la recámara.
Faustina:
¿Ocurre algo señora? ¿Está bien?
Blanca: ¡Faustina!
Ya sé quien me agredió… ¡Es ella! ¡Ellaaaaa!!!!! (Alucinada, se lleva una mano
a la boca)
Faustina: ¿Ella
quién, señora? ¿De qué habla?
Blanca: La
desgraciada de Patricia… Esa perra quería matarme, Fausti. Quería matarme para
quedarse con Carlos.
Faustina: Oh
Diosito… ¿Está segura que era doña Patricia? No me lo puedo creer…
Blanca: Te
digo que era ella, en ese momento ni cuenta me di, fue todo muy rápido pero
ahora acabo de recordar… Cuando le eché el espray en los ojos el grito era de
una mujer. ¡Y esa mujer es Patricia! ¡Era su voz!!!! (Horrorizada)
Faustina:
Tiene que denunciarla con la policía, señora… Esa mujer tiene que ir presa.
Blanca: ¡No
tengo pruebas! Sería mi palabra contra la de ella… ¿Cómo hago? Nadie me va a
creer… Ni siquiera Carlos cuando se lo cuente.
Faustina:
¿Por cierto sabe algo de don Carlos? ¿Habló ya con él por teléfono?
Blanca: Me
llamó hace un rato, ha estado hablando con el abogado de la bruja de Adriana…
No lo va a tener fácil… Esto parece una pesadilla. Todo son problemas por todas
partes.
BOGOTÁ,
COLOMBIA
INT. /
CAFETERÍA / DÍA
Carlos y su
amigo Samuel toman unos cafés en la barra de una cafetería de Bogotá.
Samuel:
Debemos regresarnos pronto para Miami, tengo trabajo.
Carlos: No
voy a irme de este país sin ver a mis hijos. Si quieres irte tú, vete Samuel pero
yo me quedo.
Samuel: No
puedes hacer nada, Adriana no te va a dejar entrar en esa casa.
Carlos: ¡Tiene
que hacerlo! Son mis hijos y no pienso permitir que esa bruja se quede con
ellos. ¿Te queda claro?
Samuel: Si
actúas por la fuerza sólo lograrás empeorar las cosas y será más difícil conseguir
la custodia de los chicos, Carlos. Razona, compadre, razona. Te creía por un
hombre más maduro.
Carlos:
¿Cómo quieres que esté si esa mujer me quiere quitar lo que más quiero en la
vida? ¡Dime!!!! (Histérico, la gente les mira)
Samuel:
Cálmate, Carlos, por favor… Yo no tengo la culpa, no lo pagues conmigo.
(Preocupado)
Carlos: Lo
siento, Samuel, perdona… Yo… (Triste)
Samuel:
Sabes que te voy a ayudar, te lo prometo. Haré todo lo que pueda pero tienes
que tranquilizarte, así no ganas nada.
Carlos: Lo
sé… si tienes razón.
Samuel:
¿Estás mejor?
Carlos: Sí,
gracias, disculpa… No debí hablarte así. A fin de cuentas eres como un hermano
para mí. El hermano que nunca tuve. (Le da una palmada en la espalda)
Samuel: No
estés mal Carlos, verás como todo va a ir bien. Tú tranquilo, ten paciencia.
INT. /
MANSIÓN LEÓN, SALÓN / DÍA
Doña Isabel
y Adriana les cuentan a Diego y Nuria algo muy importante.
Nuria: ¿Qué
dices mamá? ¿Cómo que nos vamos a quedar a vivir en Bogotá? ¿Te volviste loca o
qué te pasa?
Adriana: Ya
lo hablé con tu padre, y está de acuerdo. Vivirán aquí hasta que salga el
divorcio y la custodia de ustedes.
Diego: ¡Eso
no es cierto! ¡No te creo!!! Ahora mismo voy a llamar a mi papá por teléfono.
(Tomando el teléfono de la mesa)
Isabel: ¡Tú
no vas a llamar a nadie!! (Rabiosa, se lo quita)
Los chicos
se asustan.
Nuria: Esto
que están haciendo es un secuestro. No tienen derecho a hacernos esto. Mi papá
nos quiere y no eres nadie para mantenernos lejos de él así.
Adriana: ¡Cállate!
(la pega una bofetada, según la chica está en la silla de ruedas)
Isabel: ¡Adriana
por Dios!!!
Adriana: ¡No
me da la gana! Soy su madre y me deben un respeto. He dicho que vamos a vivir
en Colombia y punto. Y ay de ustedes si me entero que llaman por teléfono a su
padre… Están advertidos.
Diego: Esto
es increíble..
Nuria: Diego
llévame a mi cuarto, por favor…
El niño
empuja la silla de su hermana y se van.
Isabel: No
debiste haberla cacheteado, Adriana.
Adriana:
Tienen que entender así sea por las malas, mamá. No pienso dejar que el imbécil
de Carlos me quite a mis hijos.
Isabel: Juan
dice que hará todo lo posible para que ganes su custodia. Hay un juez a quien
podemos sobornar dado el caso.
Adriana:
¿Estás hablando en serio mamá?
Isabel: Muy
en serio… lo conozco de hace años, es fácil que por una buena suma de dinero
haga lo que nosotras queramos.
Adriana: ¡Perfecto!
¡Sencillamente perfecto mamá! ¡Eres un genio!! (Sonríe malvada)
Isabel:
Recuerda que más sabe el diablo por viejo, mijita… jajajaja. (Sonríe con
maldad)
MIAMI,
FLORIDA
INT. /
MANSIÓN OTEGUI, SALÓN / DÍA
Fernando y
su madre, doña Esther conversan en la sala, sentados en sendas butacas.
Esther:
Patricia le dio su merecido a la zorra de Blanquita, Fernando.
Fernando:
Jajajaja, me muero por verle los morados de la cara a esa traidora.
Esther:
Espero no la haya reconocido, tu hermana dice que iba con un pasamontañas en la
cabeza.
Fernando:
Bien… Ahora tenemos que ejecutar la segunda parte del plan.
Esther: Así
es… Vamos a inculpar a Blanca del asesinato de Mónica. (Sonríe
perversa)
Fernando:
Quiero ver a Blanca tras las rejas, mamá. ¡Presa de por vida!! (Sonríe con
maldad)
Esther: Esa
casquivana va a podrirse en una cárcel de máxima seguridad, y cuidado si no la
condenan a la pena de muerte. Cuidado… (Sonríe astuta y bebe de una copa de
ginebra)
DÍAS DESPUÉS
INT. /
EMPRESAS BLÁZQUEZ-MONTALBÁN, DESPACHO DE
CARLOS / DÍA
Blanca y
Carlos hablan sobre los hijos de él y su viaje a Colombia.
Blanca:
¿Entonces que vas a hacer?
Carlos:
Esperar a que pasen estos dos meses, Samuel dice que no podemos hacer otra cosa
mientras. Las autoridades americanas están intentando que declaren a Adriana
autora de secuestro en Colombia pero…
Blanca: Díos
mío, esa mujer perdió la cabeza, está completamente loca.
Carlos: No
pude hablar con mis hijos, no pude verlos… No sé que voy a hacer todo este
tiempo.
Blanca: ¿Has
probado a llamar al celular de Nuria?
Carlos:
Siempre apagado, para mí que Adriana le quitó el teléfono. No les dejan hablar
conmigo, estoy seguro, si no ya me habrían llamado.
Blanca: ¡Internet!
¡Prueba a enviarles un email!
Carlos: ¡Claro,
no lo había pensado! Tienes razón… Voy a escribirle un mensaje a Diego, él se
la pasa conectado…
Blanca:
Espero te responda… (Sonríe) Tengo que dejarte Carlos, voy a hacer unas
gestiones al banco.
Carlos: OK… Ten cuidado, no quiero que te pase nada como
esa noche. ¿Seguro estás bien?
Blanca: No
fue nada, sólo un asalto… No te preocupes, estoy bien. (Pensando: No puedo
contarte que fue Patricia porque no tengo pruebas…)
Carlos: Te
quiero… (Se besan, se dan un abrazo)
Blanca: Y yo
a ti, Carlos. Te veo luego. ¿Sí? (Sonríe)
Carlos: ¿No
me vas a dar otro beso? (Sonríe pícaro)
Blanca:
Jajajaja. Ay mi amor, eres imposible… (Sonríe feliz)
Carlos:
Dale, otro besito…
Blanca: Mmmm….
(Se besan)
Carlos: Te
amo.
Blanca: Y yo
a ti. (Sonríe) Ya sí, me tengo que ir, que me cierran.
Carlos: Está
bien, hablamos después del almuerzo.
Blanca: ¡Chao!!!
(Tomando su bolso de una silla, se va)
EXT. /
EMPRESAS BLAZQUEZ-MONTALBÁN, PASILLOS / DÍA
Al salir del
despacho de Carlos, Blanca se encuentra con Patricia.
Patricia:
Esta visto que tú no cambias… ¿Qué? ¿Ahora también te lo montas con Carlos en
su oficina, descarada? (La mira de arriba abajo, con mala cara)
Blanca: Más
vale que te calles, estúpida… Mira, no te lo quería decir pero estoy casi
segura que la golpiza que me dieron el otro día fue obra tuya.
Patricia:
¿Golpiza? ¿Pero de que carajos hablas?
Blanca: Si,
ahora hazte la que la virgen te habla… Sé perfectamente que fuiste tú. ¿Qué?
¿Te escocieron los ojitos? ¡Perra!!!! ¡Fuiste tú!!!!
Patricia: Estás
mal de la cabeza, no sabes ni lo que dices… Ahora yo tengo la culpa de todo lo
que te pase… Definitivamente te volviste loca.
Blanca: Sí,
loca… ¡Estoy bien cuerda! Y sé perfectamente que tú eras la mujer de negro.
Patricia: No
tienes como demostrar una acusación como esa. Mucho cuidado Blanquita, mucho
cuidadito con lo que me vas a decir… Porque… te puedo hundir.
Blanca: No
te tengo ningún miedo, desgraciada.
Patricia:
¿Ah no, mi amor? Pues deberías tenerlo cariño… Deberías, porque como se te
ocurra denunciarme sin pruebas puedo hacer de tu vida un infierno en la tierra,
estúpida. No eres más que una zorra con tacones.
Blanca: ¡Cállate!
¡Cállate Patricia porque me tienes harta! ¡Como yo le cuente a Carlos que
intentaste matarme te vas a enterar!!!
Patricia:
Jajajaja. Ay pero cuantas novelas ves, Blanquita… Te tienen podrido el cerebro. ¡Yo
no te hice nada! ¡No sé de qué hablas!
Blanca: ¡No
lo niegues, maldita cínica! ¡Eres una falsa!! Pero yo te voy a desenmascarar
para que Carlos sepa la clase de víbora que eres… Y yo que pensaba que Adriana
era una mala mujer pero tú la ganas. ¡Y con creces!
Patricia: ¡Cállate
perra! ¡Cállate si no quieres que te saque los ojos con mis propias uñas,
desgraciada!!!
Blanca:
Atrévete a ponerme un solo dedo encima y te juro que te dejo irreconocible. (Desafiante)
La morena
responde al desafío, acercándose intimidante, en una gran actuación de Lilibeth
Morillo. Escuchamos música incidental.
Patricia:
Eres una imbécil… ¡No te vas a quedar con Carlos! ¿Me has escuchado? ¡Primero
muerta que verlo contigo! ¿Me entendiste maldita mugrosa? ¡Primero muerta!!!!
(Se va, rabiosa)
INT. /
MANSIÓN MONTALBÁN, COMEDOR / NOCHE
Carlos ha
ido a cenar a casa de Blanca. A la mesa la pareja degusta de la cena en
compañía de Javier, el hijo de ella. Los tres son servidos por Faustina.
Carlos: Este
asado está buenísimo, Faustina.
Faustina:
Muchas gracias señor. (Sonríe)
Blanca:
Fausti cocina como los ángeles, Carlos. No sé que haría yo sin ella.
Javier: Mamá
no sabe ni freír un huevo, no te digo más… (Se burla)
Blanca: ¡No
mientas! ¿Qué va a pensar Carlos? (Enojada)
Carlos:
Jajajajaja.
Javier:
Jajajaja, es una broma. Sí sabe pero se le quema.
Carlos:
Jajajaja. Creo que tendré que darle unas clases de cocina entonces.
Blanca:
Idiotas, jajajaja. Ay chicos, me alegra tanto que se lleven tan bien.
Javier:
¿Acaso dudabas mamá? Carlos y yo nos conocemos de toda la vida.
Carlos:
Desde que nació, jajaja.
Javier:
Jajajaja. La verdad estoy muy contento que ustedes dos estén juntos mamá, te lo
mereces. (La toma de la mano y sonríe)
Blanca:
Gracias hijo… Tú sabes que tu opinión es muy importante para mí.
Javier: ¿Y
qué dicen Nuria y Diego de esto, Carlos?
Carlos: Mis
hijos ya lo saben y lo aceptan sin problema, el problema de verdad es que
Adriana quiere quedarse con su custodia.
Blanca: Así
es Javier, esa mujer se los llevó engañados a Colombia, los ha secuestrado,
aunque ella lo niegue.
Javier: No
me lo puedo creer…
Blanca: ¿Le
enviaste el email a Diego, al final, mi amor?
Carlos: Sí,
pero no recibo respuesta no sé… ¿Y si Adriana les controla hasta el internet?
Faustina:
Disculpen que me meta en la conversación pero… hay una forma de contactarles
sin que doña Adriana lo sepa.
Blanca: Pues
ya como no sea internet no sé…
Faustina:
Don Carlos, por qué no habla con su suegro. Estoy segura que don Ernesto no
sabe nada de todo esto.
Carlos:
Tienes razón… Don Ernesto siempre me apreció mucho, fue como un padre para mí.
Estoy seguro que él podría intermediar para que pueda hablar con mis hijos.
Blanca:
Mañana le llamas por teléfono a ver qué te dice. Seguro su abuelo les puede
ayudar a hablar contigo así sea en secreto hasta que salga el juicio y el
divorcio.
BOGOTÁ,
COLOMBIA
INT. /
MANSIÓN LEÓN, DORMITORIO DE ERNESTO / NOCHE
Don
Ernesto, sentado en su cama, juega al ajedrez con su nieto Diego, sentado en
una silla, ambos frente a frente a cada lado de una mesita.
Ernesto: Jaque
mate. (Sonríe)
Diego: ¡Abueloooooo!!!!!
¡Otra vez noooo!!! (Se lleva las manos al cabello)
Ernesto:
Jajajaja, a este paso te vas a quedar más calvo que yo.
Diego:
Jajajaja. ¡Calla! Ya no juego más contigo. ¿Cómo le haces? Es imposible que me
ganes en todas las partidas.
Ernesto:
Recuerda que llevo jugando a esto desde antes de nacer tu mamá.
Diego: Ay
abue… ¡Te voy a matar!!!! Juguemos a otra cosa… ¿Sabes jugar al póker?
Ernesto:
¿Juegas al póker? ¿A tu edad? (Se burla)
Diego: Y no
veas como juego, tío…
Ernesto: Ya
hablas con español y todo…
Diego: Es que
no me pierdo ni un capítulo de Física o química.
Ernesto:
Jajajaja. Esa serie no es para niños.
Diego:
¿Quién lo dice? (Se burla)
Ernesto:
Bueno, cambiando de tema… ¿Y tu padre? ¿Por qué no viene a pasar la navidad?
Faltan apenas unos días para nochebuena, Diego.
Diego: Papá
no va a venir, ya sabes que mi mamá y él se van a divorciar.
Ernesto: Ya
pero… ni ha llamado para preguntar por ustedes, ni nada.
Diego: Mamá
no nos deja hablar con él, abuelo.
Ernesto:
¿Cómo que no les deja, por qué?
Diego: Mamá
quiere que nos quedemos con ella aquí en Bogotá, abuelo.
Ernesto:
Pero tu padre tiene derecho a verles… al menos hasta que el juez decida su
custodia.
Diego: Mamá
me controla el teléfono, el internet, todo… No puedo ni enviarle un correo ni
nada.
Ernesto: Eso
tiene fácil arreglo… Toma. (Le da su celular) Marca…
Diego:
¿Estas seguro? Pero es conferencia internacional.
Ernesto: No
importa, ¿Quién lo paga? Yo, pues llama. (Sonríe)
Diego: ¡Gracias
abuelito! Te quieroooo. (Se abraza a él)
Ernesto: ¡Jajajaja,
cuidado que me vas a caer de la camaaaa!!!!
Diego: ¡Perdón!!!
Jajaja.
Ernesto:
Jajaja.
MIAMI,
FLORIDA
INT. /
MANSIÓN BLÁZQUEZ, SALÓN / NOCHE
Carlos
contesta a su celular y…
Carlos:
¿Aló? ¿Quién es?
Diego: ¡Papá
soy yo! ¡Diego! (Sonríe)
Carlos: ¡Hijo!!!
(Sonríe contento) ¿Cómo estás campeón? ¿Y ese milagro que me llamas?
Diego: Estoy
llamando desde el celular del abuelo.
Carlos: ¿Y
eso?
Diego: Mamá
no nos deja llamarte ni escribirte.
Carlos: Ya
me lo imaginé. ¿Y tu hermana, como está Nuria?
Diego: Bien,
ya empezó sus terapias… Después de navidad empezaremos nuevos colegios acá.
Carlos:
Entiendo… El juicio será en dos meses, para entonces espero poder verles.
Diego: Ojalá
que sí… Mamá nos engañó… Nuria está muy enojada con ella.
Carlos:
¿Podrías decirle a tu hermana para ponerse al teléfono? Me gustaría hablar con
ella.
Diego: Está
ya dormida… Si quieres te paso al abuelo.
Carlos: Ok,
dale…
Diego: Te
echo mucho de menos, papá. Te quiero. (Sonríe)
Carlos: Y yo
a ti hijo. (Sonríe) No se olviden de mí. ¿Eh?
Diego: ¡Nunca!!!
Toma abuelo.
Su abuelo
toma el teléfono y…
Ernesto:
¿Carlos? Soy Ernesto.
Carlos:
Hola, don Ernesto. ¿Cómo está?
Ernesto: Ahí
le vamos… ya sé todo lo que está pasando. Mi hija se está comportando como una
niñita.
Carlos: Ya
ve que no me deja ni hablar con ellos.
Ernesto:
Mira, cuando los chicos quieran hablar contigo lo harán desde mi celular. ¿Está
bien? Pero no llames tú porque Adriana e Isabel se darían cuenta.
Carlos: Está
bien, muchas gracias. No sé como
agradecerle esto.
Ernesto:
Nada de gracias, Carlos, tú sabes que eres como el hijo que nunca tuve y sé que
lo que Adriana está haciendo no es justo ni para ti ni para los chicos. Ya sé
que te engañó con Fernando y la regañé pero de nada sirvió.
Carlos: ¿Y
usted como está?
Ernesto: Pues
depende, a días… Ahora mismo Diego y yo estábamos jugando al ajedrez, que por
cierto es malísimo, pierde siempre.
Diego: ¡Abuelooo!!!
(Enojado)
Carlos:
Jajajaja. (Oye a su hijo)
Ernesto: ¡Ahora
dice que quiere jugar al póker!
Carlos:
Jajajaja. Es cierto, le gustan más las cartas. Tenga cuidado que le deja sin
camisa. (Sonríe)
Ernesto: Ja…
Eso es lo que se cree este mocoso… (Se burla)
Carlos:
Bueno, que lo pasen bien. Gracias don Ernesto.
Ernesto: De
nada hijo, cuídate mucho. Otro día hablamos.
Carlos:
Adiós… (Sonríe y termina la llamada)
DÍAS DESPUÉS
MIAMI,
FLORIDA
INT. /
MANSIÓN BLAZQUEZ, CUARTO DE BAÑO / DÍA
Carlos y
Blanca hacen el amor en la ducha, tras la mampara de cristal empañada por el
vapor del agua caliente.
Carlos: Te
amo Blanca, te amo… (Se besan, la carga contra la pared)
Blanca: Y yo
a ti, Carlos. Te quiero. (Se besan)
Ambos siguen
haciendo el amor hasta terminar exhaustos, Carlos y Blanca se abrazan y sonríen
felices.
Carlos: Te
quiero… no me dejes nunca, por favor.
Blanca:
Nunca lo haré… te lo prometo. Te amo Carlos, eres lo mejor que me ha pasado en
la vida. Ojalá te hubiera conocido antes… (Triste)
Carlos: No
digas eso, nunca es tarde.
Blanca:
¿Sabes algo de tus hijos?
Carlos:
Hablé con Nuria ayer, Diego me llama todos los días. Don Ernesto nos está
ayudando con eso.
Blanca: Qué
bien, sabía que tu suegro era buena persona. (Sonríe dulce)
Carlos: Ya
se hace tarde, tenemos que salir para el trabajo.
Blanca: Ay
Carlos, me gustaría vivir contigo, no me agrada la idea de pasar noches fuera
de mi casa, por mucho que mi hijo entienda lo nuestro. Me siento mal.
Carlos:
¿Quieres mudarte a vivir conmigo acá?
Blanca: No
lo sé… Tengo que pensarlo.
Carlos: Mmm…
(Pone cara triste)
Blanca: Ay
no me mires con esa carita que me derrites. (Sonríe)
Carlos:
Jajaja. Si no he hecho nada.
Blanca: Y
que no… dice… ¡Anda! ¡Sécate que tenemos que ir a la empresa!
Carlos: ¿Me
ayudas tú?
Blanca: ¡Eres
imposible, ehhh!!!
Carlos:
Jajajajaja. (Sonríe contento)
Blanca: Por
eso te quiero. (Se besan)
INT. / MANSIÓN
OTEGUI, SALÓN / DÍA
Adriana ha
vuelto a Miami. En la sala conversa con Patricia.
Patricia:
¿Se puede saber a qué viniste a mi casa, Adriana? ¿Qué haces de nuevo en Miami?
Pensé que nunca ibas a volver a este país.
Adriana:
Pues te equivocas querida… Vine porque dejé unos asuntitos pendientes. ¿Sabes?
Y no me gusta dejar las cosas a medias.
Patricia:
¿Se puede saber de qué hablas?
Adriana: No te preocupes, que enseguida te lo explico. (Sonríe)
Patricia:
Quedamos que entre las dos íbamos a destruir a la zorra de Blanca y después…
Pero al final te largaste y nos dejaste botados.
Adriana:
Porque se me ocurrió un plan mucho mejor mi amor…
Patricia:
¿Ah sí? ¿Y se puede saber de qué plan se trata? (Dándole la espalda, sonríe)
Adriana:
Pues verás… (Agarrando un candelabro de plata de una mesa)
Patricia:
Soy toda oídos, mi reina… (Ingenua)
En ese
momento, Adriana, como si estuviera poseída por el mismísimo diablo la sacude
con el candelabro de plata en la cabeza. Patricia cae al piso sin conocimiento.
Adriana vuelve a sacudirle otra vez de una forma brutal, salvajemente. La
villana la muele a golpes hasta matarla en una sangrienta y fortísima escena.
Escuchamos música incidental en lo que es una soberbia, magistral y
espectacular actuación de Catherine Siachoque.
Ver vídeo
CONTINUARÁ…
No hay comentarios:
Publicar un comentario